jueves, 8 de septiembre de 2011

Entrevista a Geneviève Casterman

Entrevistamos a la maravillosa Geneviève Casterman, autora de nuestra novedad Esperando a Timoun.

 
P: ¿Podrías resumirnos tu carrera? ¿Cuándo decidiste convertirte en ilustradora de libros infantiles y qué te inspiró a hacerlo? ¿Cuál ha sido tu formación? 

R: Descubrí verdaderamente lo que era la literatura infantil y juvenil cuando era maestra. Daba clase a niños de 6 a 8 años. Era discípula del pedagogo Célestin Freinet y no quería usar un manual de lectura en mis clases sino “verdaderos” libros (de Maurice Sendak, Arnold Lobel, Tomi Ungerer, etc.). Alquilaba 30 ejemplares de cada título en una biblioteca pública. Un año me enteré de que una de mis alumnas era la hija de una editora de libros infantiles. Me puse en contacto con ella para enseñarle mis dibujos. Yo dibujaba desde hacía años y ella me animó a seguir haciéndolo. Así que decidí volver a estudiar y emprender una carrera de ilustradora después de 9 años de dar clase a niños.  

P: ¿Cuáles son tus influencias, tus autores e ilustradores favoritos?  

R: Me encantan los ilustradores que acabo de citar (Sendak, Lobel, Ungerer...) y Gabrielle Vincent, Martha Alexander, Suzy Lee… pero también pintores o artistas grabadores como David Hockney, Pierre Bonnard, Edward Gorey, etc. Me gusta mucho también el arte contemporáneo.  

P: ¿Qué te inspiró a escribir Esperando a Timoun? 

R: Siempre he querido tener hijos. En 1996 decidí adoptar a uno y emprendí los trámites de adopción. Hice una postal de Navidad representando a un cocodrilo en un embarcadero y diciendo: “Qué nos espera en 1996?”. Esta postal es la que está al principio del libro, así como los cuadernos que fui llenando mientras estaba esperando a mi hijo, durante más de dos años.  

P: En nuestra opinión, el libro expresa muy bien el sentimiento de esperar algo o a alguien, así como la gestión de las distintas emociones durante este proceso de espera: impaciencia, enfado, preguntas, dudas… ¿Qué hizo que enfocaras el libro en este punto de vista del proceso de adopción? 

R: El enfoque que adopté se impuso porque era lo que había vivido. Este libro nació de lo que escribía en mis cuadernos; es decir, todo lo que me viví a lo largo de esta larga espera, y quise expresar los diferentes estados emocionales por los que pasé: el descontrol (alguien dijo –no recuerdo quién– que «esperar es estar desposeído del poder de hacer»), las preguntas que nacían; el sentimiento de impotencia, la esperanza, la decepción, el desánimo, la excitación... Muchos padres me expresaron luego que habían reconocido su propia experiencia en el libro.  

© Geneviève Casterman

P: ¿Por qué escogiste un cocodrilo como personaje principal? ¿Crees que poner animales como protagonistas en libros infantiles les resulta más atractivo a los niños? 

R: He escogido el cocodrilo porque durante un viaje por Luisiana empecé una colección de cocodrilos. Pero la encarnación en un animal no es obligatoria. A mí me ayuda nada más que para tomar algo de distancia respecto a los personajes.  

P: ¿Qué materiales y técnicas utilizas para tus ilustraciones? 

R: Me gustan la acuarela y el grabado.  

P: Pienso que el uso de colores pastel contribuye a crear la atmósfera de la historia. ¿Cómo te gusta utilizar los colores como método para expresar un cierto humor o atmósfera? 

R: Eso es. Al terminar mis imágenes, me siento satisfecha si me emocionan. Me gustan los ambientes suaves. A veces quisiera tener más contrastes pero sería ir como en contra de mi naturaleza.  

P: ¿Qué crees que el texto añade a la ilustración y viceversa? ¿Qué relación te gusta establecer entre la historia del texto y las ilustraciones? 

R: Claro que sí, hay una búsqueda en la relación entre el texto y las imágenes. Algunas cosas se dibujan y otras se dicen. En el caso de Esperando a Timoun, son los pensamientos de la madre los que expresan todas las preguntas que se hace.  

P: ¿Participas en todos los aspectos de la producción de un libro, como el diseño gráfico y el uso de la tipografía? 

R. Hasta ahora muy poco porque creía que no tenía bastantes competencias en este campo. Pero eso va a cambiar ya que me gustaría intervenir más en las elecciones gráficas y tipográficas. En Una baila, la otra no, ya tenía una idea precisa del formato de libro que quería.  

P: ¿Qué criterio usas para realizar la ilustración de la cubierta? 

R. Para mí, ha de ser una imagen distinta del libro: no me gustaría tomar una imagen incluida en el interior. Intento hacer una síntesis del argumento pero que proporcione una sorpresa al leer el libro.  

P: ¿Qué lectores te gustaría que apreciasen el libro? ¿Todo tipo de niños? ¿Niños adoptados? ¿Adultos? 

R: Desde luego me emociona cuando encuentro a personas que han adoptado también a un hijo y que se identifican con esta historia. Pero es cierto que este libro se dirige a los niños, a mi hijo en primer lugar, y a los demás niños luego, y que tiene como única ambición evocar el deseo y los sentimientos que se sienten a lo largo de esta espera. Me gusta mucho encontrarme con los niños. Durante una presentación una niña me dijo: “A veces se espera algo que nunca llega”. Y otra: “¡Qué mal genio tiene este cocodrilo!”. Un día había un debate en cuanto a si era una historia auténtica y un niño me dijo: “El cocodrilo eres tú. Lleváis los mismos pendientes.”  

P: Finalmente, sabemos que acabas de publicar recientemente el álbum ilustrado L’une danse, l’autre pas. ¿Podrías hablarnos un poco de este libro y de tus proyectos futuros? 

R: Muy a menudo mis libros nacen de situaciones vividas. Respecto a L’une danse, l’autre pas, tengo una melliza y llevaba mucho tiempo deseando escribir un libro sobre el tema de los gemelos. Escogí unos pajaritos inseparables porque quería que una levantara su vuelo y que la otra se quedara. Esta historia se parece a la nuestra, aunque espero que vaya más allá. En esta he utilizado técnicas mixtas, la acuarela y el grabado, y estudiado la combinación de las técnicas así como la disposición de las imágenes. 
Entre mis proyectos siguientes, uno cuenta la historia de un perro flotante llamado Cyrus, un personaje desfasado e inadaptado ,y el siguiente tratará de la enfermedad de Alzheimer, tema también inspirado en mi experiencia personal. El personaje será un canguro. El título provisional es “Adelaïde y el hada desorden”. 


¡Mil gracias, Geneviève!

1 comentario:

  1. Té molt bona pnta! ja tinc ganes de comprar-lo!!!
    Elen

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